¿Qué es el estrés?
El estrés es una respuesta de nuestro organismo que es necesaria para lograr que el cuerpo alcance el nivel óptimo de alerta y opere de la mejor manera posible. Es la forma que tiene tu cuerpo de responder ante cualquier tipo de demanda o amenaza.

El estrés también es útil en situaciones de peligro porque le indica al cuerpo que se prepare para enfrentar una amenaza o huir a un lugar seguro. Cuando te sentís asustado, tu sistema nervioso responde liberando un torrente de hormonas del estrés, incluyendo la adrenalina y el cortisol. Estas hormonas activan el cuerpo para una acción de emergencia: tu corazón bombea más fuerte, los músculos se tensan, la presión sanguínea aumenta, la respiración se acelera, y tus sentidos se vuelven más agudos. Estos cambios físicos incrementan tu fuerza y resistencia, la velocidad de tu tiempo de reacción y mejoran tu enfoque.

El estrés también te ayuda a afrontar nuevos desafíos porque te mantiene constante para terminar con una presentación laboral, aumenta tu concentración cuando estás estudiando para un exámen, aún cuando te gustaría estar haciendo otra actividad.

Causas del estrés

Las situaciones y presiones que causan estrés son conocidas como estresores. Normalmente se considera esto como algo negativo pero, es importante aclarar que cualquier cosa o situación que nos demande un cambio o ajuste en nuestra vida normal, puede ser estresante. Ejemplos de estas situaciones son: casarse, comprar una casa, ir a la universidad, recibir un ascenso en el trabajo.

Otro punto importante a aclarar es que no todo el estrés es causado por factores externos. Existe lo que se conoce como estrés auto-generado. Por ejemplo, cuando tenés una preocupación excesiva sobre algo que puede o no ocurrir o tener pensamientos pesimistas sobre tu vida.
Entonces, las causas de estrés se pueden dividir en causas externas y causas internas.

Causas comunes de estrés externo

Cambios importantes en la vida: Como mencionamos, pueden ser positivos, como casarse, tener un hijo, un ascenso o una nueva casa. O pueden ser negativos, como la muerte de un ser querido, una enfermedad o un divorcio.
El entorno: Esto pueden ser reacciones ante ruidos repentinos, como el ladrido de un perro o música que invade tu espacio, o reacciones cuando debes caminar entre la multitud o el tráfico durante las horas pico.
Eventos imprevistos: Desde recibir visitas inesperadas hasta enterarse que aumentaron el alquiler de su casa.

Lugar de trabajo: carga de trabajo excesiva, plazos de entrega urgentes y problemas o demandas de jefes exigentes.

Cambios sociales: Hay personas que sienten estrés al tener que conocer nuevas personas o tener que mantener una reunión con sus familiares.

Episodios traumáticos: Por ejemplo personas que sobreviven a guerras, accidentes, desastres naturales o asaltos. 

Causas comunes de estrés interno

Miedos: los más comunes son el miedo al fracaso, el miedo a hablar en público y el miedo a volar, entre otros.

Preocupación crónica: Esto es una reacción que ocurre cuando se dan muchas vueltas sobre un problema, sin llegar a resolver nada

Pesimismo: Tendencia a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o más desfavorable.

Autodiscurso negativo: Como nos hablamos a nosotros mismos y de qué forma entendemos el mundo.

Las causas del estrés excesivo dependen, al menos en parte, de la percepción de cada persona. Algo que puede ser estresante para una persona, como la incertidumbre, para otra puede ser incluso hasta placentero. 

¿Cuáles son los tipos de estrés?

Existen diferentes tipos de estrés:

Estrés positivo

Como ya mencionamos, el estrés positivo aparece cuando la persona se enfrenta a una situación con la intención de extraer algo beneficioso. Este tipo de estrés provoca motivación y energía.

Estrés negativo

El estrés negativo, también conocido como distrés, es el que produce ansiedad ante una situación que nos hace sentir incapaces de controlar. Afecta a nuestro organismo y puede provocar reacciones físicas y psicológicas.

Este es el tipo de estrés que perjudica a nuestra salud y que, por tanto, debemos aprender a reducir sus consecuencias.

Estrés agudo

Es el tipo de estrés más habitual. Es el estrés que se origina por las situaciones y demandas exigentes que tenemos a lo largo de nuestro día. En pequeñas dosis el estrés agudo puede resultar positivo porque, como mencionamos, nos anima a actuar. Pero, si no sabemos manejarlo, puede agotar a quien lo padece y producir graves consecuencias mentales y físicas.

Estrés agudo episódico

Cuando el estrés agudo se repite de forma continuada pasa a convertirse en estrés agudo episódico, es decir, recurrente. Las personas se sienten atrapadas como en un círculo vicioso de excesiva de responsabilidades y que las lleva a tener una vida desordenada, bajo una presión autoimpuesta e inmersa en una crisis continua.

Estrés crónico

Cuando el estrés agudo se alarga en el tiempo, sin periodos de relajación, se convierte en estrés crónico. Es un estrés agotador que produce un desgaste físico y emocional continuo a la persona que lo sufre y afecta a todas las facetas de la vida y agrava los síntomas del estrés agudo.

Es un tipo de estrés que surge ante situaciones complejas y duraderas:

  • Problemas financieros.
  • Familias disfuncionales.
  • Problemas laborales.
  • Traumas infantiles interiorizados.

El estrés crónico es el tipo de estrés más grave y provoca consecuencias severas para quien lo padece.

Que es el estrés y cómo la terapia cognitivo conductual puede ayudarte.

Signos y síntomas

Los síntomas del estrés pueden ser cognitivos, emocionales, físicos o conductuales.

Síntomas cognitivos

  • Problemas de memoria
  • Incapacidad para concentrarte
  • Pesimismo o solo ver todo como negativo
  • Ansiedad o pensamientos recurrentes
  • Preocupaciones constantes

Síntomas emocionales

  • Mal humor e irritabilidad
  • Agitación e incapacidad para relajarse
  • Sentimiento de soledad y aislamiento
  • Depresión o infelicidad general

Síntomas físicos

  • Dolores musculares
  • Diarrea o constipación
  • Náuseas, mareos
  • Dolor en el pecho, taquicardia
  • Pérdida de deseo sexual
  • Resfriados frecuentes

Síntomas conductuales

  • Comer más o menos
  • Dormir mucho o poco
  • Procrastinar o rechazar responsabilidades
  • Consumir alcohol, tabaco, o sustancias relajantes
  • Hábitos nerviosos (por ejemplo: morderse las uñas)

Hay que tener en cuenta que estos síntomas pueden ser causados por otros trastornos o enfermedades. Si estás experimentando cualquiera de estos síntomas, es importante que consultes con un médico clínico o generalista que pueda orientarte y ayudarte.

¿Qué parte del cuerpo afecta el estrés?

Como ya hemos visto, hay partes del cuerpo que se ven afectadas por el estrés. Muchas veces, al no tratar el estrés de forma adecuada, se derivan en enfermedades psicosomáticas. Por ejemplo, cuando las personas toman diferentes fármacos para dormir sin conocer que la raíz del problema puede ser otra más profunda y compleja. Y que los fármacos no ayudan a resolver el problema. 

A continuación, compartimos las áreas del cuerpo que se ven más afectadas por el estrés:

  • La piel: El acné, las manchas, la inflamación e incluso la psoriasis podría deberse a cambios hormonales causados por el estrés.
  • Los músculos: Los huesos y los músculos son áreas del cuerpo bastante afectadas, sobre todo en los casos de estrés crónico.
  • El corazón: Existe una relación directa entre los constantes episodios de estrés y el mayor riesgo de problemas cardiovasculares como el colesterol y triglicéridos altos, la presión arterial y los problemas de circulación.
  • Sistema inmunitario: Las personas con estrés crónico presentan una disminución significativa en su respuesta inmunitaria, lo que a su vez aumenta la predisposición a padecer infecciones.
  • Aparato digestivo: Esta es una de las partes que más afectada resulta a causa del estrés. Algunos ejemplos son la diarrea, estreñimiento, acidez, reflujo, síndrome del intestino irritable, úlceras, entre otras.
  • Peso corporal: Diferentes estudios demuestran que las personas que sufren de estrés recurrente tienden a consumir más calorías como respuesta ante los otros síntomas emocionales.
  • Cerebro: El cortisol, la hormona principal del estrés, impacta de manera negativa la corteza frontal del cerebro, responsable de ayudar a tomar decisiones y conservar la memoria.
  • Hígado y riñones: El estrés crónico genera sustancias químicas que afectan a las células y funcionamiento del hígado y los riñones. 
  • Nivel de glucosa: el estrés agudo genera que el cuerpo no pueda utilizar de manera efectiva la insulina, sustancia que sirve para regular los niveles de azúcar en la sangre. 
Que es el estrés y cómo la terapia cognitivo conductual puede ayudarte.

¿Cuándo es preocupante el estrés?

Cuando los síntomas que causan el estrés no permiten que puedas desarrollarte en diferentes áreas de tu vida, por ejemplo, no puedas estudiar y/o trabajar o realizar una actividad que quieres, como participar en alguna competición deportiva, es momento que consultes por ayuda tanto clínica como psicológica.

También es preocupante cuando los síntomas generan enfermedades y trastornos en nuestra salud, no solo mental, sino también como las que mencionamos en el punto anterior.

¿Ansiedad o estrés?

Al igual que ya comentamos con respecto al estrés, la ansiedad también es una reacción humana perfectamente normal a situaciones de amenaza o preocupación. Ambas son parte de la respuesta de lucha o huida que nos mantiene seguros al preparar al cuerpo para enfrentar el peligro.

El estrés es la reacción del cuerpo a una amenaza y, por lo tanto, la ansiedad es la reacción del cuerpo al estrés. Algunas veces, el estrés y la ansiedad pueden agobiar a las personas. Cuando esto sucede, puede causar estrés crónico o trastorno de ansiedad. En cualquiera de los casos, es importante que solicite ayuda psicológica.

Estrés postraumático

El estrés postraumático es un trastorno caracterizado por la imposibilidad de recuperarse después de experimentar o presenciar un evento atemorizante. Los síntomas pueden incluir reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre la situación.

Leé más sobre el estrés postraumático en esta publicación.

¿De qué forma puede ayudar la terapia cognitivo conductual?

La terapia cognitivo conductual puede ayudarte a:

  • Aprender técnicas para afrontar las situaciones estresantes de la vida.
  • Solucionar conflictos en las relaciones. 
  • Aprender mejores formas de comunicarse.
  • Afrontar el dolor o las pérdidas.
  • Superar traumas emocionales relacionados con el maltrato o la violencia.
  • Afrontar una enfermedad física.

¿Se puede tratar el estrés con Terapia Cognitivo Conductual y de forma online?

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